¿EL COMPOST? NATURALMENTE LO HACEMOS NOSOTROS CON EL COMPOSTAJE DOMÉSTICO

COMPOSTER 310, COMPOSTER 660 Y COMPOSTER MODULAR 400-600

Todos los residuos orgánicos contienen sustancias preciosas que deben regresar a la naturaleza porque la tierra las necesita para otras plantas, otras flores y otros frutos. No los tenemos que desperdiciar, sino más bien ¡utilicémoslos correctamente con el Composter 310, el Composter 660 o el Composter modular 400-600!

El Composter ha aprendido de la naturaleza y la ayuda: es un contenedor simple, que todos podemos usar, dentro del cual se crean y mantienen las mejores condiciones para que la descomposición –que es un procedimiento completamente natural– se pueda desarrollar rápidamente, protegido contra los agentes atmosféricos y climáticos negativos.

Según las estaciones del año, son suficientes pocos meses para “completar un ciclo” y obtener el compost. Es fácil distinguir el compost maduro del que todavía no está listo; el compost maduro presenta el aspecto de un mantillo oscuro, suave, esponjoso, con el clásico olor “de sotobosque”: un fertilizante valioso, rico en sustancias nutritivas, completamente natural, producido solo con los residuos que nosotros mismos hemos seleccionado cuidadosamente. Fácil de hacer, el uso es seguro porque el compost lo hacemos nosotros.

LAS REGLAS DE ORO PARA OBTENER UN COMPOST ÓPTIMO

La temperatura
La actividad de los biorreductores durante el proceso de compostaje produce calor, aumentando la temperatura del material acumulado en montón. Por lo general, en la primera fase, la temperatura en la parte central del montón oscila entre 45 y 55 °C y es óptima para favorecer la actividad de los biorreductores; sucesivamente se verifica una fase intermedia y una final donde se obtiene una disminución progresiva de la temperatura, hasta llegar a la temperatura ambiente.

La humedad justa
El agua, como el aire, es indispensable para la actividad de los microorganismos que producen el compost, y deberá estar presente en el montón en el justo porcentaje. En efecto, si el montón es demasiado seco, la descomposición microbiana se ralentiza notablemente; para hacerla reiniciar será necesario regar y voltear el montón con una paleta removedora. Por el contrario, si el montón está demasiado mojado, el oxígeno es escaso y la descomposición se transformará en putrefacción (reacción anaeróbica). En este caso el montón deberá ser removido agregando material seco, como por ejemplo virutas de madera, hojas secas y pedacitos de cartón. Es absolutamente necesario conseguir un equilibrio perfecto entre los residuos más ricos en agua y los más secos: por lo tanto introduciremos en el contenedor las cantidades que humedecen el montón, pero que no lo mojan. Para controlar la humedad justa se puede hacer la prueba del “puño”: agarramos un poco de material en la mano y apretamos el puño: si mantiene la forma y no se crean gotas de agua la humedad es justa, si por el contrario se desmenuza estará demasiado seco.

El oxígeno indispensable
El compost “es vivo” y necesita aire: en un montón compacto no hay oxigenación y los microorganismos biorreductores no pueden vivir ni nutrirse. En el Composter, el aire entra de las hendijas y atraviesa el montón: es indispensable que el montón en el interior del contenedor no sea compacto (¡atención a la humedad excesiva!) sino blando y estructurado; esto se obtiene agregando material basto como ramitas, virutas, hojas, paja, etc. Se aconseja voltear y remover el montón periódicamente para favorecer la circulación del aire utilizando la paleta removedora. Si no hay aireación se forma un compuesto que emana olores desagradables que se eliminan fácilmente siguiendo los consejos citados.

El carbono y el nitrógeno
La relación C/N (carbono/nitrógeno) es un factor importante en el proceso de compostaje. Los materiales ricos en carbono son fuentes de energía para la vida de los microorganismos, mientras que el nitrógeno es indispensable para el crecimiento y la multiplicación de los mismos. Un valor equilibrado de la relación C/N favorece la descomposición rápida: si en el montón prevalecen los residuos ricos en carbono como hojas, ramas, aserrín, etc. el proceso se desarrolla muy lentamente por la escasez de nitrógeno disponible; esto se resuelve agregando restos de alimentos. Por el contrario, si hay exceso de residuos de cocina ricos en nitrógeno, se libera demasiado amoníaco provocando olores hediondos; en este caso es suficiente agregar ramitas desmenuzadas, hojas, pedazos de cartón, etc. mezclando todo para favorecer la oxigenación. En la tabla siguiente se indican algunos datos promedio relativos a la relación carbono/nitrógeno de los residuos orgánicos compostables. La composición de los materiales y la relación exacta se pueden obtener usando los datos de la tabla y la fórmula indicada en esta página. Para un buen resultado, el valor promedio C/N debe ser de aproximadamente 25 máximo.

COMPOSTER

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